En el último tercio del siglo XIX, cuatro ciudades sobresalen por encima del resto en la actual Región de Murcia. Lorca, Águilas, Cartagena, y Murcia. No por este orden, pero las cuatro localidades son clave en el desarrollo regional. Cartagena, es una potencia industrial y marítima. Las minas de plomo, por citar alguna, habían transformado su economía a mediados del siglo XIX. El cinturón minero de Cartagena y comarca se extendía en casi 300 minas y más de medio centenar de fábricas.
Murcia, por su parte, ya era la capital administrativa, y contaba con un excelso comercio interior. La inauguración de la línea férrea que conectaba Cartagena-Murcia-Madrid, integró a la ciudad, de lleno, en la economía nacional.
Lorca, tenía una intensa actividad agrícola y comercial, sin olvidar su dimensión minera. Bebía de dos líneas de tren, que fueron clave. La dirección hacia Murcia, y después con la línea hacia Baza y Águilas.
Águilas, explotó comercialmente con la minería, con atención especial al esparto, y al ferrocarril. Casi quintuplicaría su población desde el primer tercio del XIX. La salida a la mar de una gran zona minera cercana a la ciudad costera hizo que fuera atrayendo comerciantes y mano de obra.
En cierta manera, el oficio minero conectaba especialmente a Cartagena–La Unión–Mazarrón–Águilas–Lorca.
Con estas cartas encima de mesa, se hace harto complicado entender por qué, en Murcia, Águilas y Lorca, hay noticias del fútbol, o relacionadas con él, en el siglo XIX, y en Cartagena tendremos que esperar a 1902 para encontrar el primer vestigio. Simplemente, trabajamos con la teoría, mientras nadie demuestre lo contrario, que no fue noticiable, es decir, importante para la ciudad, y no fue reseñado en ningún rotativo, que sepamos, de la época. Simple y llanamente, no quedó constancia escrita.
La primera noticia con referencia al “football”, la vamos a encontrar en El Porvenir, en plena Navidad de 1902. No es casual esta fecha, ya que los estudiantes que residían durante el curso escolar en el extranjero, volvían por vacaciones a su Cartagena natal.
Son cuatro las familias que impulsan el balompié local. Unos, pondrán sus artes futbolísticas para la causa cartagenerista, e incluso algunos serán directivos, presidentes y/o fundadores de clubes, y otros, establecerían en su negocio la primera sede social del entonces germen del fútbol cartagenero, con el fin de inscribir a todos aquellos que les interesara el nuevo deporte, viril e inglés. Hay cuatro sagas de futbolistas, amén de los despachos, que son las que velan por el desarrollo e implantación del foot-ball en la ciudad.
La primera estirpe, es la apellidada Picó-Malo de Molina. Manuel Picó, Eduardo Picó y Agustín Malo de Molina Picó, tres sanitarios, encabezarían la hornada de jugadores para el primer partido conocido, en enero de 1903. Es el último, Agustín, el que pondría, en 1904,su negocio a disposición del Cartagena Football, la primera sociedad futbolística conocida en la ciudad, para realizar nuevos ingresos en el equipo. El negocio no era otro que la Botica Picó, en plena calle Mayor de Cartagena.
Benito Picó fue quien, para su hijo Eduardo, mandaría construir la botica en el solar de lo que fue un antiguo convento dominico. Eduardo le dejaría la gerencia de la farmacia a Simón Martí y Pagán durante algunos años, para recuperarla en 1886 y regentarla hasta su fallecimiento, en 1902. Esta fecha es clave, ya que, a su deceso, se hace cargo de la farmacia Agustín Malo de Molina y Picó, que sería protagonista, junto a sus primos del partido de enero de 1903.
Agustín Malo de Molina, era dueño de la botica de la calle Mayor desde 1902, más concretamente, desde el 16 de Mayo de ese año, cuando la adquiere a su anterior propietaria, a la viuda, Luisa Mancha y Bonet, de D. Simón Martí, quien le tenía la botica arrendada, a su muerte, a D. Eduardo Picó, tío de Agustín Malo de Molina. El precio que se acuerda para la venta, son 25.000 pesetas. Ésta se llevará a cabo en la notaría de D. Rafael Blanes. El establecimiento de la calle, por entonces, de la Marina Española, pasaba, tras 27 años, de la familia Martí, a la familia Malo de Molina.
Entendemos, a los Picó – Malo de Molina, como la primera saga del fútbol en Cartagena. Agustín Malo de Molina y Picó es hijo de Manuel Malo De Molina y Fuertes de Villavicencio, y de Teresa Picó Gamuz. Hermano de ésta, es José Picó Gamuz, cuyo hijo Manuel, junto con Agustín Malo de Molina, forman parte del primer partido que comentamos. Faltaría el segundo “Picó” de la crónica, que es Eduardo, primo de Manuel. Eduardo será hijo de Benito Picó y Antonia Soriano.
Con cuatro partidos jugados en el primer trimestre de 1903 (y ninguno más datado hasta julio de 1904), el consistorio de Cartagena encarga al arquitecto Francisco Javier de Paula Oliver, en marzo de 1903, el proyecto de una gran zona verde, en pleno actual Ensanche-Almarjal, paralelo al desaparecido Cauce de la Anguililla por su parte sur, y colindante a las vías de la estación de ferrocarril de Miguel Zapata por su parte de levante (actual Sector Estación), que contaría con: kiosco para música, lago, juego de bolos y patines, trinquete, hipódromo, y un terreno específico para tres deportes: crocket, tenis y football. Parece verosímil pensar, que realmente se habían disputado en la ciudad más partidos de los que realmente tenemos noticias, y que este deporte ya empezaba a tener sus adeptos en Cartagena.
Tanta sería la supuesta afición al fútbol que se estaba despertando en la ciudad, que desde bien pronto, empezaría a tener detractores. En la Gaceta Minera, del 6 de enero de 1903,en las mismas fechas de navidad, cuando todavía no se había disputado ningún partido (según las crónicas disponibles), en el mentado rotativo se hacía una crítica al sector minero. Se cita el Football como deporte, del que ya “existen hasta asociaciones de Football”, por lo que, sin lugar a duda, ya había un equipo, al menos, en la ciudad. Viene a denunciar en el artículo que la minería estaba en decadencia, y que para buscar soluciones no existía “un modesto círculo minero”. El autor, bien pudo ver algún partido esos días, o ser testigo de excepción de algún acontecimiento relacionado con este deporte que crecía.
Los Malo de Molina-Picó, se juntarán en la ciudad con el coctel perfecto. Con los Sanz Cabo, cuyo cabeza de familia, Mariano, fue alcalde de la ciudad, comerciante y profesor de francés, entre otras cosas. Durante su etapa de alcalde, se inauguraron las Escuelas Graduadas, se derribó parte de la muralla de Carlos III para que la ciudad pudiera crecer, se pondría la primera piedra del Palacio Consistorial, etc. Por tanto, podemos entender a Mariano Sanz Zabala como el primer mecenas conocido del fútbol local. Tendrían cinco hijos y dos hijas. La última, Dolores, nacería mortinata. Del matrimonio de Mariano Sanz con Cándida Cabo, nacerían: Librada, Miguel, Pablo, Emilio, Mariano y Nicolás, además de Dolores.
Su hijo Miguel, sería primer presidente y fundador del Sport Club Cartagena, que vería la luz en septiembre de 1906, y es el hilo conductor de este artículo. Con el tiempo, sería vicepresidente del Club Carthago, entidad satélite al amparo del primero. Además, jugaría en diversos equipos de Cartagena, entre ellos el propio Sport Club Cartagena y el Kugly, formación ex profeso para que los estudiantes cartageneros que llevaban a cabo sus estudios en Francia, tomaran parte en los partidos de fútbol del verano de 1904. Cuando funda y presidente el Sport Club Cartagena, Miguel solo contaba con 16 años, ya que había nacido el 15 de octubre de 1889. Sería, además, jefe militar de la ambulancia de la Cruz Roja de Cartagena, y benefactor del Santo Sepulcro marrajo, cuando la corriente en las cofradías pasionarias de Cartagena era conseguir un mecenas que sufragara los gastos. Está demostrada su participación en el primer partido intercontinental de la historia del futbol jugado en suelo español, que se desarrolló en octubre de 1909, frente al Oranais argelino, entonces provincia francesa pero geográficamente en África.
Pablo, por su parte, también sería directivo, y jugador, de los diferentes equipos del fútbol cartagenero. Jugador del Sport Club Cartagena y del Club Carthago, pronto abandonaría el terreno de juego para inmiscuirse en los despachos. Sería vicepresidente efectivo del Sporting Club Carthago, y tesorero del Club Carthago, años antes. Reconociendo su labor, serían nombrados Miguel y Pablo, presidente y vicepresidente honorarios del Sporting Club Carthago. Abogado de profesión, como Miguel, enseguida se interesaría también por la política y el comercio. Además, dirigiría el periódico familiar Vida Nueva. Defendería a los obreros despedidos del Arsenal, entre otras labores, en 1932, y esto casi le costaría la vida una vez estalló la Guerra Civil. Los buscaban los dos bandos, unos por ser de la alta alcurnia cartagenera, y los otros, por defender a los trabajadores.
Nicolás, de profesión farmacéutico, disputaría algunos partidos en el periodo comprendido entre 1915 y 1917, con el Sporting Club Carthago, además de un partido, que sepamos con el “Club Español” de los Molinos, junto con sus hermanos Emilio y Mariano en 1910, pero pronto se desenvolvería en ambientes de otra de las grandes pasiones de Cartagena: Su Semana Santa. Convencido marrajo, se haría cargo, entre otras causas, de la refundación de la agrupación de los granaderos de dicha cofradía en 1929. Los gastos originados de las salidas en procesión, los sufragaban personalidades de la burguesía cartagenera. La primera agrupación como tal de los marrajos, será el Sepulcro, en 1926, cuyo principal benefactor fue, como ya hemos visto, un hermano de Nicolás, Miguel.
Nicolás, se incorporaría a los granaderos marrajos en la década de los años 20 del pasado siglo, siendo Cabo de Escuadra en el año 1922, y comisario de éstos desde el año 1924. Una vez integrado en los marrajos en 1927, sería designado jefe general de tercios de capirotes, para que hiciera las veces de vigilante del orden que en este caso se quería establecer, ya que había desfilado anteriormente en el ya extinto ente. Con 31 años cumplidos, le llegó este cargo, no por su veteranía, sino por su conocimiento del paso, del orden, y del deseo marrajo de establecerlo en sus entrañas. Esto, no le vino de casualidad, ya que en 1916, como tarde que sepamos, Nicolás desfilaba en la Cofradía Infantil de San Juan Evangelista. Pablo Sanz, de quien hemos hablado antes, también participaría en esta procesión de manera anecdótica, desfilando en lo que hoy se conocería como mesa de la Cofradía, en 1918, ostentando el cargo de comisario general.
A Emilio, por su parte, lo vamos a encontrar en el Kugly, el equipo “galo” de Cartagena, además de en el “Cartagena Football”, ya que en 1905 lo localizamos, junto con su hermano Miguel, en el anuncio del partido que se disputó el 17 de septiembre, en el castizo barrio dolorense, entre el equipo local y el de Cartagena, además del partido de 1910 comentado, donde haría las veces de juez de campo, que los Sanz Cabo jugarían con el “Español”. Como vemos, el partido se desarrolla en época veraniega y, es más, todo hace indicar que el partido estaba dentro del programa de festejos de la onomástica de la patrona del barrio de Los Dolores, del mismo nombre, que es por estas fechas de Septiembre. El envite, se llevó a cabo en la confluencia actual entre las calles Bogotá y Santa Ana, donde existía un molino con una acequia, que los jugadores usaban de improvisado refresco.
Una de las razones principales por las que las familias de alto copete tomaron la decisión de bien mudarse, o bien tener su residencia de verano en el entonces “Caserío de Los Dolores” será, sin lugar a dudas, la inauguración del tranvía “Los Dolores – Ciudad (de Cartagena)”, pasando por San Antón, Alameda, Puertas de Madrid, Calle del Carmen, Puertas de Murcia, calle Honda, Plaza de San Francisco, Calle de San Francisco, Plaza San Ginés, Calle del Duque, Plaza de la Constitución (actual Plaza de la Merced), Calle de San Diego, Puerta de San José, y Avenida de América, hacia la estación de ferrocarril.
Hacía las veces de periodista en el rotativo familiar “Vida Nueva”, cuya labor casi le cuesta la vida. En 1918, durante un pleno del ayuntamiento de Cartagena, se desarrollaría un altercado. En épocas pasadas, los Sanz Cabo habían jugado al fútbol, igual que ahora, por entonces, los García Vaso, e incluso habían compartido diferentes juntas directivas de equipos de football, y ahora, enfrascados en la política local, tendrían algún que otro enfrentamiento en el consistorio. El que alcanzó la cúspide, por grave, fue el que se narra en las siguientes líneas. Según cuentan las crónicas de la época, hubo un dinero, 4.000 pesetas, que los bloquistas, de García Vaso, quisieron disponer para éste, ya que prestaba sus servicios como abogado del Ayuntamiento. Pablo Sanz Cabo, en este caso defendía que no se debía de saquear la caja municipal en favor de García Vaso, ya que no era posible, al ser, por entonces, abogado municipal (de todos los grupos políticos).
La tensión iba en aumento y Zamora, otro concejal conservador, terminó su intervención cuando, Emilio Sanz, periodista de Vida Nueva, le reconoció con aplausos su discurso. En este momento, desde el público, se pidió silencio a lo que Emilio, según la prensa, contestó con insultos y lanzando una silla a una persona del público. Cuentan también, depende de la fuente, que a Emilio, en primer término, desde el público, se le enseño un arma blanca, por lo que éste respondería lanzando una silla. Un hermano del agredido del público, sacó una pistola y dispararía a Emilio Sanz, hiriéndolo en un hombro, sin revestir gravedad. El señor Dorda Mesa, presente en el pleno, y director del periódico El Porvenir, daría un empujón al pistolero, con la suerte que ese tiro se desviaría. El pistolero y el hermano, identificados como Antonio y Enrique Vidal Imbernón, y como vasistas, panaderos de profesión, tenían su establecimiento en la calle Santa Florentina. Depende de la fuente consultada, pero en otras citas encontraremos que, a quien de verdad buscaban los pistoleros era a Pablo Sanz Cabo, que había impedido, con la votación, que José García Vaso cobrara las mentadas 4.000 pesetas. Esta infame mañana, acabará con los dos hermanos Vidal detenidos. Curiosamente, el arma nunca aparecería aunque habría juicio contra Enrique cuatro años después.
Mariano, perito mercantil y profesor de comercio, moriría cuando apenas había cumplido 30 años de edad, tras haber contraído tuberculosis. Aunque su vida deportiva fue más corta, también existió. Jugaría un partido el 31 de julio de 1910, junto con sus hermanos Emilio, que actuaría de árbitro, y Nicolás, y con esta inclusión, podemos decir que los cinco hijos varones de Mariano Sanz y Cándida Cabo, jugaron al fútbol, en mayor o menor medida.
Formará parte, junto con su hermano Nicolás, de la Cofradía de Infantil de San Juan Evangelista (1910-1923). Quien investigó de manera excelente esta hermandad, fue Diego Ortiz Martínez, en su libro “La Cofradía infantil de San Juan Evangelista de Cartagena 1910-1923”. Desfilando la noche de Lunes Santo, algunas veces, y otras el Domingo de Ramos, tenía el carácter lógico de formar desde edades tempranas a las futuras generaciones de procesionistas. De este modo, su proceso de formación sería más corto y podrían integrarse antes en las procesiones cartageneras, favoreciendo así el relevo generacional y la continuidad de la tradición. Tan pueril era el carácter de esta procesión, que su primer hermano mayor, sería Juan Díaz García, que contaba con 12 años. Queda patente que eran los propios padres de los participantes quienes sufragaban los gastos del desfile.
Éste último, Mariano, actuaría como comisario general del trono de la Dolorosa de la Cofradía de San Juan en 1918, y un año después sería nombrado primer comisario de la Cofradía, en marzo de 1919. Costearía la salida del trono del titular, San Juan, en su última salida a la calle, en 1919. De hecho, sería esta hermandad la que establecería el “marcar el paso” que hoy todos los cartageneros tenemos tan arraigado.
En 1915, en la crónica del Eco de Cartagena, ya se cita literalmente el “marcar el paso”, referente a los “cofrades […] abrumados por los pocos años y el fastuoso ropaje”. Este andar característico fue asumido por la naciente agrupación de San Juan Evangelista, de los Marrajos, en 1929, en la cual se integraron algunos de los sanjuanistas infantiles, una vez habían dejado de desfilar de manera independiente, la tarde de Lunes Santo. Hay que aclarar que este “marcar el paso”, no es el orden actual que entendemos como característico de nuestra Semana Santa. En esta etapa, los penitentes empiezan a guardar una cierta distancia, pero por ejemplo, cuando se paran durante la procesión, se mueven, cosa que ahora está totalmente prohibida. Si que lo podemos entender como el germen, como un antecedente, al orden actual. Estos penitentes infantiles marcarán el paso, es cierto, pero el orden, concebido como hoy día, no se establece hasta 1934. Los soldados de la guarnición, que muchos salían cobrando por ello, no estaban dispuestos a hacerle caso a los cofrades, que bien podían desear otro estilo de desfile, pero esto no fue posible hasta que los propios hermanos se deciden a participar en las procesiones.
La saga de los Sanz no terminará aquí. Si la de los Sanz Cabo, pero pondremos otra sobre la mesa; los Castillo Sanz. En el ya mentado partido de los estudiantes cartageneros de Foix, contra el equipo de Cartagena, en el estío de 1904, también aparecerá el nombre de Mariano Castillo. A priori, es un nombre que poco nos dice, pero es a todas luces, el padre de José Carlos Castillo García Tudela, el primer internacional cartagenero con la selección española absoluta. Mariano Anselmo Castillo Sanz, es bautizado en Cartagena el 27 de abril de 1887 y es hijo de José Castillo Perinás y María del Amor Sanz. María del Amor Sanz Zabala es la hermana mayor de Mariano Sanz Zabala, ex alcalde de Cartagena y, como hemos visto, padre de los futbolistas del “Kugly” y del “Cartagena Football”, los Sanz Cabo que, a la postre, fundarían el Sport Club Cartagena en 1906. Conociendo que María del Amor y Mariano son hermanos, podemos establecer una línea familiar entre la familia Sanz Cabo, del matrimonio entre Mariano Sanz Zabala y Cándida Cabo, y la familia Castillo Sanz, del matrimonio entre José Castillo y María del Amor Sanz. De este matrimonio nacería Mariano Anselmo Castillo Sanz, padre del internacional José Carlos Castillo García – Tudela, tras el enlace con Josefa García - Tudela Viñas. De dicha unión, nacerían dos hijos; el mentado José Carlos y María del Amor, en 1910, ya que es bautizada en Cartagena. José Carlos tenía entonces dos años y poco después marcharían a Cataluña. José Carlos jugaría en el FC Barcelona varios años e incluso en la selección española absoluta, en un partido amistoso, el 26 de abril de 1931, ante Selección de Irlanda y que acabó con empate a uno. Por ello, ya sin miedo al error, podemos decir que Mariano Castillo y Miguel Sanz (lógicamente, sus hermanos Mariano, Pablo, Nicolás, Emilio y Librada, también) son primos hermanos, y estos tíos segundos de José Carlos Castillo García Tudela, el primer internacional absoluto de Cartagena.
La tercera casa analizada, será la Wandosell Calvache. Destacaremos a Pío, Francisco y Adolfo. Pío, será el noveno hijo del matrimonio de Pío Wandosell y Dolores Calvache. Junto con su hermano Francisco, serían enviados, en 1895, a estudiar a Londres, tras el fallecimiento de su madre unos años antes. Tras la vuelta a España, entraría interno en el Colegio que los jesuitas poseían en Orihuela. Tras su estancia en la localidad oriolana, marcharía a Madrid, donde ingresó en el Real Colegio Alfonso XII, de los padres agustinos, ubicado en San Lorenzo del Escorial.
El padre Felicísimo, en su historia del Real Colegio de Alfonso XII, relatará que el introductor del fútbol en el colegio sería el padre Teodoro Rodríguez, allá por 1900, tras conocer este deporte en el Colegio Escocés de Valladolid, y aprovechando la coyuntura; Pío y Adolfo se encontraban en el Real Colegio, y éstos ya tenían experiencia en el balompié adquirida en Inglaterra. “Dio la coincidencia de que ingresaron dos alumnos que se habían educado en un Colegio de Inglaterra, los hermanos Wandosell. Ellos, que eran maestros en el deporte, organizaron científicamente, digámoslo así, el juego, con distintos equipos, con sus onces: sus porteros, defensas, medios y delanteros”.
Pío sería jugador de “New Football Club” y fundador, jugador y directivo de una escisión del mismo, el “Internacional Foot ball club”. No menos importante, sería su participación en el Real Madrid, durante dos temporadas, la 1903/04 y siguiente. Además, sería directivo del club blanco, ya que fue nombrado vicetesorero en 1903, durante la presidencia de Miguel Quijano. En 1905, con el beneplácito de su padre, se haría con la gerencia de los negocios familiares. Poco pudo disfrutar de tal nombramiento ya que, dos años después, con tan solo 27 años, fallecería víctima de fiebre tifoidea complicada con meningitis, no sin antes, haberse integrado en la sociedad de Orihuela, enclave de los negocios paternos. Como Adolfo, aparecen como jugadores en el museo del Real Madrid situado en el Estadio Santiago Bernabéu. Junto con el mentado Adolfo, jugaron el primer partido de la historia del actual Real Madrid, como Madrid CF, apareciendo en las crónicas como Wandosell I y Wandosell I.
Respecto a Adolfo, diremos que fue también enviado, junto con su hermano Pío, a Londres. Al regresar a España, corrió la misma suerte; destino Orihuela. Ídem en el siguiente paso, ya que se inscribiría en el Real Colegio de Alfonso XII. Adolfo también sería jugador del Real Madrid durante tres temporadas (1903-1906). Adolfo tiene la vitola de ser el primer ciudadano de la Región de Murcia en conseguir un título oficial, en este caso la Copa de España, hoy Copa de SM el Rey. Llegaría a formar parte de la directiva que el Real Madrid anunciaría el 11 de octubre de 1903, presidida por Carlos Padrós, con Adolfo como vocal. En 1906, la familia se trasladará a Cartagena, donde participa en la práctica del fútbol y en la localidad vecina, su ciudad natal; La Unión. Además, es conocida su faceta política, por el partido liberal, donde fue concejal del Ayuntamiento de La Unión, y también alcalde de Orihuela. Por si fuera poco, en 1917 fue nombrado director del Hospital Público de Orihuela, siendo elegido diputado provincial por la misma ciudad, en 1919. En Cartagena, sería jugador del Sport Club Cartagena en 1907, e incluso juez de campo en algunos partidos de este mismo club, dado su alto conocimiento de la materia. En 1908, sigue apareciendo en los rotativos como jugador del Gimnástico Deportivo.
El último de la saga futbolística de los Wandosell será Francisco. Estudiaría también en Madrid, pero en su caso en el hoy IES Cardenal Cisneros, para después cursar filosofía y letras en la UCM, licenciatura que terminaría en Granada, donde sería, además, escribiente de la Secretaría Particular de la alcaldía de Granada, labor que desempeñaría posteriormente en Cartagena, en la Maestranza del Departamento Marítimo de Cartagena. Francisco sería jugador del Sport Club Cartagena en 1907. Un año después, aparece en la crónica del partido Gimnástico – Club Carthago, los dos equipos creados a la sazón del Sport Club Cartagena, como integrante del primero, con el que jugaría varios partidos. Junto con su hermano Adolfo, tenían la intención de formar parte del Sport Club Cartagena en 1909, que jugaría, en octubre, sin saberlo, el primer partido intercontinental jugado en suelo español. Finalmente, aunque esa fue la intención, el partido no se disputaría en primera instancia durante la Feria de Cartagena, en Julio, y de los hermanos Wandosell solo participaría Adolfo. Hasta 1918, Francisco seguiría jugando al balompié, alternando equipos de La Unión y Cartagena, tal y como demuestran los rotativos de la época. Completada su faceta de jugador, se pasó al arbitraje, donde se desarrollaría algunos años, aunque esporádicamente también jugaría algún partido. Como reconocimiento a esta trayectoria, fue el elegido para inaugurar, como colegiado, el Stadium Cartagenero, coloquialmente conocido como Almarjal, el 19 de septiembre de 1925, en un partido entre el Cartagena FC y el Valencia CF.
El último linaje por analizar será el Spottorno Topete, fruto de la unión de Juan Spottorno Bienert y Josefa Topete. Él, ministro togado del cuerpo jurídico de la Armada, y ella, hija de Ramón Topete, jefe de escuadra de la Armada Española. De esta familia, nos interesarán, en principio, dos personajes en lo futbolístico; Juan y Álvaro. A modo anecdótico, comentaremos que una hermana de éstos, Rosa, fue en vida esposa del filosofo José Ortega y Gasset. Además, hay otro Spottorno, Miguel, que también nos merece atención.
De Álvaro diremos que para 1902, el Madrid FC conforma junta directiva, presidida por Juan Padrós, y Álvaro es elegido como vocal. El equipo merengue se legalizaría para que el equipo pudiera llevar a cabo un torneo para homenajear al monarca Alfonso XIII, y por ello se produciría el primer Madrid-Barça de la historia, en mayo de 1902, donde Álvaro tomó parte en el equipo de la capital de España. La presencia de Álvaro en el Madrid FC se alargaría hasta 1903, donde se diluye en las alineaciones. Su posterior oficio sería el de ingeniero del cuerpo nacional de minas.
Respecto a su hermano Juan, hemos de buscarlo, después de su traslado a Madrid, con su seudónimo, que era “Gil de Escalante”. Hay casi más coincidencias en las hemerotecas con su sobrenombre que con su nombre real. Trabajó en La Nación, ABC, Blanco y Negro y Nuevo Mundo, y publicó libros como “Versos Ingenuos”. Respecto a su afición al fútbol local, en Cartagena aparecerá el 10 de marzo de 1908, en la alineación del Gimnástico Deportivo, en su enfrentamiento con el Sportmen’s Club Lucentino, en el primer partido conocido contra un equipo de Alicante. Un año después, aparece como jugador en el partido comentado frente al conjunto argelino del Oranais, pero como se ha reseñado el partido de Julio no se disputaría, y en octubre, cuando se lleva a cabo, Juan no aparece en la crónica. Donde sí aparece es en la Guia Oficial de Cartagena, como jugador del Sport Club Cartagena. Si se cuenta con él como jugador, todo hacer indicar que jugó más partidos de los que realmente conocemos.
Otro Spottorno, o eso parece, será “Miguel Spottorno”. Diego Ortiz, autor también del libro “El pintor modernista cartagenero Miguel Díaz Spottorno (1869-1944)”, descarta de manera firme que se trate del artista que también mostró interés por la estética oriental, ya que se ubica a Miguel en Madrid, pero hasta 1898 o algún año después. La realidad, que algún día desentrañaremos, es que aparece un “Miguel Spottorno” en la crónica del partido del 9 de marzo de 1902, con distintivo azul. Con distintivo rojo, aparece su familiar, en teoría, Álvaro. El 2 de mayo de 1902, de igual manera, Miguel Spottorno aparece como jugador del conjunto madrileño, en un partido frente al New FC. La otra teoría es que realmente exista ese Miguel Spottorno, pero nada tenga que ver, o poco, con la familia Spottorno Topete.
Una vez repasados los antecedentes del Sport Club Cartagena, diremos que el 6 de septiembre, y el 23 de septiembre, son fechas clave en la fundación de esta asociación. Que sepamos, es el primer equipo de Cartagena en organizarse, con junta directiva incluida. Sí que es cierto que Agustín Malo de Molina se reseñaría como tesorero en la prensa con el fin de inscribir a jugadores en la Botica Picó para el Cartagena Football en 1904, pero desconocemos si dicho equipo tenía un organismo rector, o simplemente un contador, que se encargaba de las gestiones administrativas. El Ateneo y el Teatro Circo fueron testigos mudos de la fundación del “Sport”, cuya primera junta directiva reseñó la prensa.
El 5 de septiembre (la noticia saldrá en el rotativo de El Eco de Cartagena del día siguiente), en el Ateneo Mercantil e Industrial, una comisión formada por unos jóvenes amantes del deporte deciden reunirse en el lugar antes señalado, para formalizar una sociedad deportiva y constituir el reglamento de la misma, a la que llamaron Sport Club Cartagena. Dichos jóvenes se llamaban Cabrerizo, Butigieg, González Pardo, Lanzarote, Pérez Santamarína, Sanz, Izquierdo y Castillo. Éste último es, casi sin ningún género de duda, Mariano Anselmo Castillo, como hemos visto, padre de José Carlos Castillo García Tudela, primer jugador en ser convocado con la selección española absoluta. El padre sería fundador del Sport Club Cartagena, y el hijo, jugador profesional de fútbol. De casta le viene al galgo.
Posteriormente el 23 de septiembre, (de igual manera, noticiable al día siguiente) se reunía la junta general de la Sociedad en el Salón de descanso del Teatro Circo, que tras aprobar su reglamento, se pasó a designar la que sería primera junta directiva completa conocida del fútbol en Cartagena, quedando constituida como sigue: